
El presidente Donald Trump ha duplicado su fortuna desde que inició su campaña para el cargo que actualmente ocupa, y se estima que su patrimonio neto asciende a 10 mil millones de dólares. Su posición en la lista Forbes de los 400 más ricos ha ascendido del puesto 379 al 201.
Este hecho ofrece una perspectiva sobre la relación entre política y dinero, y plantea interrogantes sobre la corrupción, un factor que puede influir en las razones por las que las personas se postulan a cargos públicos. La suposición común, respaldada por la experiencia y cierto nivel de información, es que una persona se postula a un cargo político impulsada por la pasión que genera la búsqueda de soluciones para una comunidad necesitada y por la percepción de que el político tiene la capacidad de abordar esos problemas.
La popularidad y la reelección provienen del apoyo que se obtiene, lo que conduce al éxito. Sin embargo, siempre está presente la tentación del beneficio propio y la corrupción.
La mayoría de las personas que han pasado un tiempo considerable en México conocen el término “mordida”, que se utiliza ampliamente para describir la rapidez con la que se resuelven las infracciones en las carreteras del país. Además de recibir un trato preferencial por parte de funcionarios gubernamentales. Por ejemplo, tengo un amigo mexicano que fue a renovar sus placas y descubrió que tenía varias infracciones de tránsito registradas por cámaras de vigilancia por toda la ciudad.
A mi amigo le salió más barato sobornar al empleado que lo atendió para que borrara las infracciones del registro informático. Este tipo de transacciones también pueden ocurrir en controles de tránsito, donde negociar con el policía ofrece una manera de resolver las infracciones.
Sin embargo, el concepto de “mordida” adquiere un tono aún más serio cuando un político tiene acceso a recursos y favores a nivel regional y nacional. Este es uno de los problemas que México se esfuerza por superar y que afecta a los países del llamado tercer mundo.
Uno de los chistes que circulan en el país sobre este tema cuenta la historia de un presidente posterior a la Revolución Mexicana que perdió un brazo en el conflicto y dijo que México tenía suerte de que solo tuviera un brazo. La intención figurativa del chiste era que, si hubiera tenido ambos, podría obtener más dinero y beneficios del país de los que tenía en ese momento.
En Estados Unidos, el presidente es considerado el político más poderoso del mundo, con la capacidad de acceder a favores tanto a nivel nacional como internacional. Desde que la Corte Suprema le dictaminó a Trump que puede hacer lo que quiera como presidente sin ser procesado, eso es precisamente lo que está haciendo.
El regalo de Qatar a Donald Trump – un avión de 400 millones de dólares que eventualmente estará disponible para su uso personal tras dejar el cargo – es solo el ejemplo más visible de lo que cree poder hacer. Su familia, comenzando por Jared Kushner y su cartera de inversiones de 4,600 millones de dólares provenientes de Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, está plenamente involucrada en aprovechar las oportunidades para enriquecerse.
Todos están involucrados. Es el nuevo negocio familiar.
Nuestro gran régimen democrático parece estar en una espiral descendente. La decadencia y la pérdida de valores se están extendiendo por todos los ámbitos. Nuestro experimento democrático se enfrenta a otra crisis histórica que amenaza nuestra existencia misma como nación libre. La corrupción y la avaricia nos están llevando por un camino que solo habíamos visto en otros.
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