
Por primera vez desde 1973, los New York Knicks se llevan a casa el trofeo Larry O’Brien tras derrotar a los San Antonio Spurs por 94-90 el sábado 13 de junio por la noche, en un reñido enfrentamiento entre dos potencias.
Jalen Brunson, la nueva leyenda de los Knicks, anotó la asombrosa cifra de cuarenta y cinco puntos con un impresionante 14 de 27 en tiros de campo; el favorito de la afición, Josh Hart, dominó los rebotes con once para contrarrestar los catorce de Wemby.
Tras volver a ir por detrás en el marcador durante la primera mitad, los Knicks demostraron su garra y su entrega, negándose rotundamente a aceptar la derrota.
Al otro lado de la cancha, los Spurs volvieron a defraudar sus propias expectativas. Muchos aficionados en línea atribuyen las deficiencias de los Spurs al incontable bajo rendimiento del base De’Aaron Fox. Si bien muchos piden su salida de la plantilla, aún no se ha anunciado ningún movimiento. Las únicas preguntas que quedan son: “¿Cómo se adaptará Fox durante este receso de temporada y si San Antonio desea renegociar su contrato?”.








